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viernes, 15 de enero de 2010

LOS POBRES DEL QUINIENTOS


CHASCARRILLOS DEL PASADO
En el quinientos del milenio pasado, y ante la gran proliferación de pobres, las autoridades se vieron en la necesidad de emitir cédulas -hoy lo llamaríamos carnés- que autorizaban la mendicidad. En su dispensa participaban el cura párroco y la autoridad civil o representante de la Justicia. Se emitían por Pascua de Resurrección y se renovaban anualmente, después de cumplir con los requisitos de la penitencia y la comunión.

En cada parroquia había dos vecinos encargados de llevar el censo. Con ello se pretendía poner freno al vagabundeo y la picaresca; por otra parte, imposible de erradicar por muchos datos de carácter personal que mostrara la cédula y la amenaza de cuatro días de cárcel la primera vez, el doble la segunda con destierro de dos meses y la posible condena a galeras en la tercera.

Cuatro son los casos especiales que contemplaba la ley:
- Los peregrinos extranjeros en el Camino de Santiago.
Siempre que lo hiciesen sin salir de sus proximidades y no se aposentaran excesivo tiempo en un lugar.
- Los frailes.
Debían tener licencia de sus obispos, condicionada a una causa justa y limitada a un tiempo y lugar.
- Los estudiantes.
La cédula la autorizaba el rector y estaba limitada al lugar en que el joven realizaba sus estudios.
- Los ciegos.
No precisaban licencia, estando confesados y comulgados, para pedir limosna en los lugares de donde fueran naturales.

Las puertas de iglesias, santuarios o ermitas eran el lugar habitual de sus retahílas, exposición de males y oraciones a todos los santos. Allí, la picaresca se mezclaba con la mendicidad y el vagabundeo de baja calaña en busca de botín. Entre ellos se encontraban también los que pedían por otros. Estos eran los "mendigos vergonzantes", que estando en situación de graves penurias no se sentían capaces de mendigar.

Fuente: SOMBRAS Y LUCES EN LA ESPAÑA IMPERIAL de Manuel Fernandez Álvarez

jueves, 17 de diciembre de 2009

ISABEL LA CATOLICA: CRUZ Y ESPADA


Santificar a Isabel La Católica es una noticia recurrente, de esas que cíclicamante se repiten, sin saber ya cual es el origen de la noticia. En esta ocasión emulando a la página "Historias de la historia", aconsejable para a todos aquellos que les guste los chascarrillos de la historia, en vez de criticar -puesto que uno ya no sabe a quién- creo que bastará con unos retazos de su alcahueta vida para poder valorar a la dama.

Cuando nació, a Isabel no le tocaba gobernar. Por delante de ella estaban su hermano Alfonso, que moriría joven y Juana "La Beltraneja", que es quien tendría que haberlo hecho por línea sucesoria. La malicia popular atribuyó el nacimiento de ésta a una relación extramatrimonial entre la reina y el valido Beltrán, que el rey nunca desmentiría con suficiente firmeza.

Este hecho fue causa suficiente para que los partidarios de Isabel y Juana se enfrentaran en el campo de batalla. Resultando vencedora la primera, tomó como primera medida encerrar en un convento de clausura y de por vida a su oponente.

Siendo Isabel descendiente de madre portuguesa, extrañó que pusiera sus ojos en un joven aragonés un año menor que ella y con dotes para la guerra y comprobada fama de tener hijos bastardos. Ambas cosas fueron bien valoradas por ella, ya que de esta forma se aseguraba la firmeza en el orden y acentuaba la posibilidad de dejar descendencia.

Isabel se casaría con Fernando sin la necesaria dispensa papal en razón del parentesco que existía entre ellos. Para dar legitimación al acto falsificaron una bula de Pío II, muerto cinco años antes, y consiguieron, por medio de dádivas, que un matrimonio nulo fuera legalizado dos años después.

Terminada la guerra de secesión con Juana, comenzó otra que duraría 10 años, en la que conquistaría Gran Canaria y Granada. Entre tanto, pondría en marcha el viaje a América de Colón, La Fundación de la Santa Fe, fortalecería los tristemente famosos tribunales de la Inquisición y Autos de Fe. El mismo año de la caída del reino omeya firmaría el edicto de expulsión de los judíos, en los cuales se había apoyado hasta entonces para financiar sus empresas.

De la mano del Cardenal Cisneros finalizaría su obra católica, obligando a convertirse al cristianismo a los moriscos y precipitando su orden de expulsión del país. La reina terminaría sus días poniendo fin a la reunificación de España mediante la espada y consagrando su obra a Dios, por medio de la expulsión de las demás religiones. Quede claro así pues que llegó al poder apartando a Juana La Beltraneja -hija de su hermanastro y rey, Enrique IV- y falsificando un matrimonio de conveniencia con Fernando de Aragón.

sábado, 5 de diciembre de 2009

CÓDICES MEDIEVALES




"Claustrum sine armario claustrumsine armenterio"(Un claustro sin biblioteca es como un campamento sin armas)

Llamamos códice a un libro, generalmente de pergamino, escrito a mano. Fueron escritos entre los años 900 y 1.500, donde el arte de imprimir a mano se moderniza gracias a la imprenta ideada por Juan de Gutemberg.

Acercarse a un códice es alejarse en el tiempo a un monasterio o corte erudita del medievo. Un monje benevolente y con aire de recogimiento nos guiará a un salón iluminado por amplios ventanales.Encontraremos una chimenea donde crepitan las leñas de roble y encina. Veremos pupitres y frente a uno más elevado oiremos la lectura lenta y clara de un monje, en torno a un silencio laborioso.

A los que escriben se les conoce como amanuenses, copistas, escribas o pendolistas por tener a ésta (pluma) como herramienta de trabajo. Para cuando llega a ellos, el pergamino ha recorrido un camino previo. Un monje mayordomo escogió las mejores pieles de cordero o ternera (vitela), que una vez lavadas en agua con cal, raspadas con una raedera y piedra pómez eran puestas a secar.

Estas pieles, ya pergaminos, eran trasladadas al cortador para que les diera el tamaño correspondiente. Generalmente cada pieza se doblaba por la mitad y se prensaba, sacándose dos hojas, que son cuatro páginas. El cuaderno (quaternio)lo constituía la suma de hojas. No siempre se procedía al doblado; dependía del tamaño del libro. Los que presidían el coro sobre el gran facistol eran de una pieza.

Para entonces los monjes ya tenían en la cabeza la disposición de la obra. Con compases y reglas marcaban los espacios destinados a las columnas, orlas, iniciales, frisos, adornos... Los escribas procedían a transcribir los textos por copia directa o mediante dictado. Los miniaturistas -espíritus inquietos de desbordante imaginación-, daban forma a los dibujos que posteriormente los iluminadores se encargaban de colorear. En monasterios poderosos y sólo para códices especiales, existía el crisógrafo para dibujar en letras de oro. Por último el encuadernador cosía los cuadernos con tiras de cuero o nervios de animales; para terminar forrando las tapas de madera y fortaleciendo la obra con clavos,cantoneras y cierres metálicos realizados por el herrero.

La terminación de un códice se festejaba con bebidas y refrigerios. En ese ir y venir de los monjes a calentar las tintas o sus propias manos, en ocasiones surgía un genio que daba esplendor y fama a monasterio.

Te puede interesar:
http://www.codicesmedievales.com/
http://www.bellezasmedievales.com/es/portada/
http://www.medievalum.com/index.php/cdices-y-mapas-medievales/
http://www.youtube.com/watch?v=wzzwd5_pVO8

lunes, 22 de junio de 2009

- BRIONES BIEN MERECE UNA VISITA


Viajero si te encuentras cerca de Briones para y disfruta de su encanto. Tierra de Berones en lo antiguo y hermana de vascos y castellanos, se halla cerca de ambas comunidades. De planta medieval, es una delicia pasear por sus calles en especial en las Jornadas Medievales declaradas de Interés Regional.

Desde las Cuarenta -así llamadas porque los lugareños dicen que desde allí se contemplan 40 Iglesias- se divisa la Llanada alavesa, con la Sierra de Cantabria al fondo. El Castillo Davalillo, perteneciente a la villa vecina constituye una hermosa vista desde el Torreón.

En las Jornadas Medievales la Plaza, calles adyacentes y parroquia abren sus soberbios portalones para mostrarnos su magnífica Botica y todos los oficios propios de la época. Veremos cetreros, carboneros, acuñadores de monedas... y seremos acompañados por soldados, leprosos, monjes... Canciones de época y justas de caballeros tienen lugar en la Plaza. En torno a la calle Bergareche el gentío puede disfrutar de palacios de fachada renacentista y barroca. La Iglesia bien merece una parada y si la ocasión se presenta sentarse a escuchar la melodía de su órgano.

La villa magníficamente transformada por sus habitantes y amigos nos retrocede en el tiempo y nos brinda la oportunidad de satisfacer el apetito con biandas y buen vino riojano.

Los Amigos de Briones y su Ayuntamiento acogen al forastero -al que tratan de amigo- en un intento , que consiguen, de transformar su extraordinario casco urbano en un conjunto medieval donde conviven todos los oficios de la época.