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miércoles, 1 de julio de 2009

- BUEN VIAJE, MARIAMA

Hay historias que se clavan como espadas y dejan cicatrices que no quieres borrar.
Por eso hoy trascribo esta formidable carta de Rosana Ojembarrena publicada en el XLSemanal en su número 1131. La música la pones tu.

Por fin llegó la despedida de Mariama. Su operación de corazón había sido un éxito, la niñita negra y tímidase se recuperó estupendamente y tenía que volver a su país.
Recuerdo la primera vez que la vi. Era mi primera noche de guardia en el hospital como voluntaria y me asaltaban mil dudas. ¿La entenderé, conectaré con ella?. ¿Cómo será después su vida en un país donde sólo tiene un cielo inmenso y una tierra seca como la mojama? Pero todo desapareció cuando sentí sus labios en mi mejilla y me enseñó, orgullosa, su cicatriz. La noche fue larga: sentía su mano agarrada a la mía sin soltarse.
Imaginé a su madre pidiendo a su Dios que su niñita estuviera en manos de otra mujer, que sentiera como madre el dolor de los hijos. Pedí a mi Dios que ella sintiera mi calor hacia su niñita, el calor de todos los padres y madres que de alguna manera sentimos a su niñita como nuestra. Sentí que volvía a un futuro incierto, pero ¿acaso no es el futuro incierto para todos?. ç
Me contaron que no quiso llevarse ningún juguete, sólo ropa. A pesar de sus 7 años sabía a donde iba y que su estancia en el mundo mágico donde hay de todo había acabado. Besó a todos y nos dejó sus sonrisas y su calor infantil.
Buen viaje, Mariama. Quizá no te vuelva a ver más, pero siempre estará en mi corazón.

jueves, 28 de mayo de 2009

-CARTA A MI HIJA

Querida hija:

Hubo un tiempo en que la palabra dada tenía su valor y comprometía a quien la daba. El honor de la persona que la otorgaba estaba en juego y era tan preciado como la propia vida.

Por ello me sorprendo cuando el Ministerio de Educación pretende becar con 1.350 euros a los malos estudiantes para que no abandonen sus tareas. Un fracaso escolar ya es de por sí malo para quien lo sufre y para la propia sociedad que lo sustenta como para que encima se retribuya económicamente.

Poco se recompensa a quien emprende compromisos y deja sus esfuerzo en el empeño, o a quien pone sus valores morales por encima de sus pretensiones económicas. Pero sin embargo, esta sociedad no podría vivir sin ellos, porque son ellos los que hacen grande y noble al ser humano.

Desde el siglo VII antes de cristo, con los grandes filósofos griegos, pasando por las jarchas, cánticas o escritos del renacimiento las grandes ideas siguen siendo las mismas. Los grandes valores siguen siendo patrimonio de la humanidad y nos van en la sangre tenerlos presentes

No puedo dejar de sentirme dichoso; primero, por tus notas y después, porque tengo la certeza de que tu palabra y honor te acompañaran en las decisiones que tengas que tomar en tu vida.

Un padre orgulloso de su hija