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lunes, 5 de abril de 2010

EL CINE EN AFRICA



LA CONFIANZA EN SÍ MISMO ES EL PRIMER SECRETO DEL ÉXITO. R. W. Emerson

El Sol saldrá a las 6 h. y se pondrá a las 18,06 h.

Algo tan sencillo como ir al cine o disfrutar de una buena película en 3 D se puede convertir en algo muy complicado en África. Allí los directores tienen grandes problemas para rodar, entre otras cosas, por la inseguridad de las grandes ciudades, la cual  trae como consecuencia que los aficionados al séptimo arte abandonen los pocos cines que existen.

En África se producen gran cantidad de películas. La inmensa mayoría de ellas se ruedan en soporte  de vídeo, y están destinadas a verse en los mismos. Una película con éxito puede vender 300.000 copias en dicho formato, y países como Nigeria pueden llegar a comercializar más de 200 producciones al año.
Ello es debido a la escasez de salas de cine convencionales y a que la señal de las televisiones sólo llega a lugares muy restringidos. La distribución se realiza por medio de revendedores, quienes son los encargados de llevar las películas hasta las zonas rurales, donde prefieren los temas rosas,  las historias de brujería y las peripecias guerreras de las milicias.

Senegal, Argelia, Túnez y sobre todo Ejipto son los países que más películas producen. Por otro lado se hallan las zonas influenciadas por fuertes fundamentalismos islámicos, donde están prohibidos el rodaje y la distribución de vídeos libremente. En estos lugares, la producción se realiza bajo el control religioso y los intereses de quienes controlan los estados.

sábado, 23 de enero de 2010

HAITÍ vs ÁFRICA



CADA PERSONA ES DUEÑA DE SU SILENCIO Y ESCLAVA DE SUS PALABRAS

Haití ha hecho saltar las alarmas. Los países occidentales han reaccionado tarde, descoordinados y con más voluntad que eficacia. Todos estamos asistiendo al espectáculo dantesco que han dejado los temblores de la tierra. Nos alarmamos ante las deplorables condiciones materiales sobre las que los médicos están atendiendo a las víctimas, y en un abrazo colectivo, se nos encoge el alma y pensamos que eso no se puede volver a repetir.


Por otro lado, África está gritando y no la escuchamos. El seísmo de Haití lo lleva padeciendo una eternidad un continente entero. Parturientas que dan a luz solas en el bosque, hospitales inmundos donde, a falta de sanitarios, se practica la medicina popular ejercida por brujos y personas de buena fe. Comunicaciones que desaparecen en la época de lluvias y ayuda humanitaria que nunca llega a personas, mal vestidas y peor alimentadas, en el mejor de los casos con un plato de arroz.


El continente se desangra en un tsunami de sida, malaria, fiebre amarilla y una falta alarmante de dispensarios médicos. No cabe poner nombres o señalar con el dedo; es África entera la que grita que ella es Haití. Habitamos un mundo de dos velocidades en el que nuestras conciencias reaccionan ante las imágenes televisivas de la devastación.



Esta Europa opulenta, que se queja de unas miserias que son riquezas en otros lugares, no quiere ver a niños desnutridos ni le interesa la población que vive en guerras enquistadas. Da la espalda a genocidios, con los que se escandalizará luego, cuando los vea en el cine y mientras, permanece impasible ante las hambrunas que asolan a un continente entero, falto de los recursos mínimos de escolarización, vestido y alimentación.

Haití es el país más africano de América. Lleva la piel del azabache y muere, en este caso, porque la naturaleza lo mata; pero antes, ya padecía en su sangre ante el olvido de todos, en un acto de confraternización, la negrura del continente hermano.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

- ISLA DE GOREE


Quien viaja a Dakar (Senegal), no puede dejar de visitar la Isla de Goree. Tras un viaje corto y agradable de 20 minutos encontraremos una isla pequeña, con un trazado colonial, donde no hay coches. Sus calles son de tierra ocre y las casas están pintadas de colores. Se concibió como fortificación cercana a la costa rodeada de tiburones.
Fue descubierta por los portugueses, que la utilizaron de base para el mercado de esclavos hacia América. Impresiona la "Casa de los Esclavos". Consta de 4 pequeñas habitaciones destinadas a hombres, mujeres, mujeres jóvenes y niños donde vivían hacinados en condiciones muy lamentables. Estos eran engordados para facilitar su llegada a las colonias que españoles y portugueses tenían en América.
A los barcos negreros se accedía por el "lugar del que nunca se regresa". Con anterioridad, a los esclavos se les tasaba su valor en función de la dentadura, estado de salud y peso. Eran exhibidos en el patio donde los mercaderes fijaban los precios, dando más valor a las mujeres. Durante la travesía muchos morían, razón por la que los barcos partían sobrecargados de esclavos sujetos por grilletes.
Pasear por sus calles es muy agradable. La tranquilidad y el sosiego forma parte de la cultura de los Wolof (etnia dominante en la isla). Dejándonos dominar por ese espíritu podremos pasear por el fuerte que los holandeses construyeron en ella. En lo alto se encuentra el barrio de los artistas. Allí conocí a un hombre enjuto, de manos pequeñas y manchado por todas partes. Ignoro su nombre, pero supe que sus cuadros se exponen en París y que lo que produce en la isla no está en venta, salvo obras menores.
En la parte alta, junto al barrio de los artistas, hay unos cañones inutilizados. En su interior y bajando por una escotilla viven familias en espacios muy reducidos. El ambiente en su interior es asfixiante por su estrechez y falta de ventilación.
La comida, es la típica del país, arroz cocido con pescado a la brasa.
La isla no deja indiferente. Desde luego fue un lugar cruel que portugueses, ingleses, holandeses y franceses se disputaron y de cuyo lugar salieron cientos de esclavos negros para vergüenza de quienes hoy nos llamamos europeos. Por la ignominia de algunas naciones gran parte de América perdió a su población autóctona.
El nuevo color de piel de sus moradores es un recuerdo constante de cómo se construyó el continente. Cuando en el estado español hablamos de naciones hermanas tenemos que pensar seriamente si alguna vez las tratamos como tal.

miércoles, 24 de junio de 2009

- SENEGAL POR TU CUENTA


Como dijo nuestro guía: "en África faltan muchas cosas pero no se pueden solucionar todas". Así que quien tenga previsto viajar al país que se dé una vuelta por sanidad exterior y se ponga la vacuna para la fiebre amarilla (un pinchacito en el brazo y a correr)y se haga acopio de tabletas para la malaria. Conviene ser prudentes. Los mosquitos existen y en la época de las lluvias pican. No está demás acompañarse de una mosquitera y asegurarse que no tenemos un invitado dentro de ella en el momento de dormir. Los repelentes son obligados aunque no sé si sirven para algo. Hace calor, pero llevad camisetas de manga larga, pantalones hasta los tobillos, gorrita y gafas de sol, sobretodo en la época de lluvias. Nunca se sabe por dónde va a tacar el enemigo.De todas formas, no hay que agobiarse. Nosotros hicimos el viaje con una menor y no tuvimos problemas.

El país es sucio y está lleno de bolsas de plástico. La higiene es bastante escasa. Si tenéis oportunidad visitar el mercado de Kaolak. Vais a alucinar. Por cierto, la hospitalidad africana existe, pero no olvidéis que vosotros sois el Tío Gilito. Os verán como si fuerais Rockefeller. El país no tiene nada en qué gastar el dinero así que usad la pasta para dar propinas que os abrirán mil puertas y para ir a los mejores hoteles y restaurantes.

Llevad regalos para los niños (caramelos, chucherías...), medicinas para dejar en los dispensarios o maternidades (si encontráis alguna) y material escolar.
Todo se os agradecerá y sentiréis no haber llevado más.

Si vais por vuestra cuenta, es bueno que busquéis un guía con su chofer. El vehículo ha de ser de tracción a las cuatro ruedas (nosotros lo hicimos en un Toyota pajero). Cuidado con las dunas del desierto ahí lo mejor es un Land Roverd o Jeed porque pesan menos. Tened presente que igual necesitáis bomba porque es posible que tengáis que desinchar un poco las ruedas. Las carreteras no merecen ese nombre, así que veréis muchos vehículos averiados.

El guía es fundamental y no desdeñéis llevad también chofer. Acabaréis cansados. Pensábamos hacer el viaje con una agencia de viajes, pero al final contactamos por Internet con un tipo que habla castellano. Le explicamos lo que queríamos, le pasamos la oferta de la agencia y él y sus primos se encargaron de todo. Al que le interese le puedo pasar de Dirección. Ahora se dedican a ello para turistas españoles. Son buenos y atentos. Recordad sois el Tío Gilito cargado de pasta.

Básicamente podéis hacer tres rutas:

1º) Sant Louis: Al norte del país. Allí encontraréis playas, hamacas y turistas franceses tostándose al sol. Podréis dormir en el desierto en haimas (no queda otra, porque no hay hoteles). Visitareis alguna mezquita y posiblemente la isla de los pájaros.

2ª) Bassaris. Para llegar hasta ellos tendréis que bajar de Dakar a Kaolak y de allí a Tamba. Este último trayecto son unos 270 Km y tardaréis 5h30' la ida y otro tanto la vuelta. Es durillo, pero los bassari no os lo van a poner fácil. Al que le gusta la fauna, pues nada, que visite el parque nacional Niokola koba.

3º) Sur de país. Tendréis que pasar Gambia. Allí eso que llaman carretera se acaba. Haréis unos 50 kms por algo parecido a una pista forestal. Tendréis que pagar para entrar en el país y escribir en un libro vuestros datos (tranquilos, como si ponéis que sois de Mozambique. Lo importante es la pasta. Cogeréis el ferry para pasar el río Gambia (es buen momento para que vuestro guía se salte toda la cola, así por la cara, y llegado el momento suelte la panoja al controlador del barco. Este se enfadará y os hará regresar 3 o 4 puestos hacia atrás, pero pasaréis).

La carretera de Ziguichor a Casamance está controlada por el ejército. Os dirán que es por vuestra seguridad, pero en realidad es por problemas políticos.
Visitaréis Cap Skirring (mas franceses tomando el sol y disfrutando como buanas) y Casamance, sus manglares y tribus animistas.

En Dakar podéis visitar el Lago Azul y las playas dónde terminaba el Paris-Dakar. Merece la pena visitar la isla de Goree (punto salida de esclavos para América).

El África negra no deja indiferente. O se odia o se ama. Yo me quedé prendado. Viajar por tu cuenta puede ser duro, pero si contactas con guías seguro que será inolvidable. Ellos te llevarán por carreteras que no están señalizadas, te pondrán en contacto con tribus animistas (Ojo al brujo se le da dinero para que rece por ti, pero nunca un regalo cuya cuantía no pueda devolver)y darán gratificaciones a quien haga falta.