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martes, 23 de marzo de 2010

LEYES NATURALES




LA INDEPENDENCIA DEL PENSAMIENTO ES LA MÁS ORGULLOSA ARISTOCRACIA. De A. France.

Tuve el gusto de leer, en la siempre recomendable bitácora  de "Reflexiones" cómo influye el derecho público y privado en las decisiones de la administración. Los comentarios tenían su aquel;  me hicieron recordar cómo normalmente las leyes naturales difieren notablemente de las realizadas por los hombres. Mientras las primeras expresan la estructura de las cosas, las segundas son una recopilación de preceptos.

De esta forma, cada país puede legislar cosas que a otros no les competen (Por ejem: anchos de vía de ferrocarril, dirección del tráfico...) como fruto de sus convicciones sociales.  Por el contrario, las leyes naturales son universales y nos afectan a todos. Existen desde el origen del universo y morirán con él. Su transgresión retornará a nosotros con un castigo silencioso que pagaremos de alguna manera. La ley de la gravitación, de la masa, de la velocidad de la luz..., tienen todas ellas una jerarquía al servicio del equilibrio y la harmonía del mundo.

La voluntad del hombre ha sido siempre la de modificar su hábitat para su comodidad, pero en pocas ocasiones ha procurado entender las consecuencias de algunas de sus acciones. Al mismo tiempo, ha tratado los recursos naturales como fuentes de capital para financiar tantos desmanes. Tras la modificación del curso de un río, la roturación de la tierra o la emisión de gases, siempre hay algunas leyes de la naturaleza que se modifican y que tendremos que penar de alguna manera.

La ciencia siempre fue más proclive a analizar los aspectos medibles de las leyes físicas, químicas e incluso fisiológicas, pero siempre se mostró distante a reconocer que desde Aristóteles, al menos, conocemos que el hombre y sus conductas forman parte del orden del universo. Una obviedad que el espíritu de superación del ser humano no ha tenido en cuenta en el momento de encarar sus relaciones con la naturaleza.


domingo, 1 de noviembre de 2009


Parece que las mujeres han estado siempre relegadas a labores subalternas, con una escasa capacidad para interpretar la ciencia e influir en ella. Secularmente su labor se ha reducido al ámbito doméstico y de ayuda subsidiaria. Su acceso al conocimiento tecnológico, fue escaso y mal visto, hasta el punto de que en el pasado constituyó una rareza simpática.

La necesidad de saber e interpretar el mundo hizo que algunas de ellas influyeran con aportaciones científicas importantes. Llamativo es que muchas fueron inventoras haciendo uso de tecnogías en manos de varones.

TABITHA BABBIR: inventó en 1812 el serrucho circular.
ADA LOVELACE: En 1842 participó en la invención del motor analítico, antesala de los ordenadores actuales
SARAH NATHER: En 1845 patentó el telescopio submarino
NANCY JONSON: fabricó en 1846 la heladera automática.
M. PURIFICACIÓN GARCÍA: llevó a cabo la máquina para tostar café y cacao (1847)
MARÍA ALONSO: desarrolló en (1849) un método para fabricar bujías staicas.
MARGARET KNIGHT: en 1870 creó la máquina para fabricar papel.
JOSEPHINE COCHNAN: ideó el lavavajillas (1886) y constituyó una empresa para fabricarlo.
BEULAH HENRY: realizó 110 inventos y patentó 49. En 1912 creó el congelador de helados al vacío y 1940 la máquina de coser sin bobina.
MARION DONOVAN: después de infinidad de pruebas inventó el pañal desechable (1951)
CATHERINE BLODGETT: a principios del siglo XX creó el cristal no reflectante.
HEDY LAMART junto con Gerge Antheil patentó en 1942 un sistema de radiocontrol que impedía interceptar el lanzamiento de torpedos, del cual deriva el GPS actual.
VIRGINA APGAR: en 1953 creó el test que lleva su nombre para evaluar la salud de los recien nacidos.
STEPHANIE KWOLEK, logró en 1971 la fibra Kevlar.

Son sólo algunos ejemplos de mujeres que emplearon el ingenio para inventar y patentar productos en una sociedad en que estas labores estaban encomendadas por entero a los varones.