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miércoles, 13 de enero de 2010

LOS HERMOSOS PECADOS DEL CARDENAL


Es conocida la historia en que Felipe II se pierde en el bosque, donde le alcanza una noche tormentosa y allí encuentra la casa de un pobre cura a la que acude a hospedarse:
-Sólo deseo, buen cura, una perdiz para cenar y una cama para pasar la noche.
Despreocupado como se hallaba de los graves asuntos de gobierno, deseó platicar el Rey sobre cosas vanales, y así le pidió, para entrar en materia, que adivinase las tres cosas en que estaba pensando.
-En lo primero que piensa V.M. es en cómo avisar a la Reina de que se halla aquí; lo segundo, en si las perdices estarán tiernas.
-Y.. ¿la tercera?, preguntó el Rey.
-Es la más fácil. V.M. piensa en el obispado con que me va a obsequiar por haber honrado mi casa con su regia presencia.
-¡Gran astrólogo sois¡. En nada habéis errado y creo que acertais en que el obispado de Tuy es el otorgado.

Los reyes en aquella época poseían el regio vicariato indiano, con el cual podían proponer a Roma, que generalmente aceptaba, las personalidades eclesiásticas que consideraran oportuno. De esta forma, las tropas imperiales de Carlos V saquearon Roma en 1527, como 30 años más tarde haría el Duque de Alba al frente de los Tercios Viejos arrasando la Ciudad Eterna. Mientras sucesos como los señalados ocurrían, la terrible Inquisición, guardiana de la moral y la fe, ignoraba los hijos naturales del cardenal Mendoza, más conocidos como "los hermosos pecados del Cardenal". Significativo es el linaje de los Fonseca, donde el 1º fue arzobispo de Sevilla y Santiago; el 2º, sobrino suyo, lo fue también de Santiago y el 3º, su hijo natural, lo volvió a ser de la misma diócesis. A lo que comentó el Cardenal Cisneros que no sabía que el Arzobispado de Santiago se cubría por derecho de primogenitura.

Uno se pregunta si el regio vicariato indiano no está presente detrás de frases como,"qué es de lo mío" y "lo tuyo va por buen camino"; y sospecha que muchas decisiones que toma la "nobleza" en los gobiernos y que incumben a los "pecheros", se encuentran influenciadas por dicha costumbre. En su nombre se crean guerras y se buscan aliados, se inquieta a la población con pandemias para beneficio de las empresas farmaceúticas, o se arrasa la naturaleza con la disculpa del consumo.

Poco ha cambiado desde el medievo. Los favores se siguen pagando de igual forma y la justicia tiene sobre sus ojos un venda que no la ciega.

sábado, 26 de diciembre de 2009

¿QUÉ HACER CON ELLOS?


Va a ser una Nochemala para muchos, en especial para los damnificados de la crisis económica. Habrá quien eche la culpa de ella al sistema productivo dependiente en exceso del ladrillo, algunos añadirán que al gobierno. Mientras tanto, la banco volverá a ganar, siempre lo hace.

Sus máximos responsables toleraron hipotecas de alto riesgo y no midieron las posibles consecuencias. Sus decisiones han causado la mayor crisis económica desde la segunda guerra mundial y ha puesto al sistema al borde del colapso. Los bancos centrales se vieron obligados a salir en su socorro. Por todo esto, parece pertinente preguntarnos ¿qué hacemos con ellos?. No conozco dimisiones en la banca española, a pesar de que hayan tenido que recibir dinero a espuertas, que luego no han trasladado a sus clientes.

Sus dirigentes han eludido sus responsabilidades constituyendo consejos de administración de afines y poco compensados, donde las empresas auditoras eran amigas. Estos sátrapas de la economía cobran sueltos, que en algunos casos, llegan a ser de hasta 350 veces mayores que la nómina de alguno de sus empleados. Han menospreciado la figura del consejero independiente y se han rodeado de complacientes asesores económicos.

A estos reyezuelos han tenido que socorrer los gobiernos con el dinero de todos los contribuyentes. Se les considera "demasiado grandes para quebrar" y así, los países desarrollados han tenido que poner en sus arcas el 30% del PIB del erario público para cubrir su descontrol. Han socializado sus pérdidas, quienes son adalides del beneficio y el libre mercado, provocando que el déficit público de los gobiernos se haya disparado. Estos y los ciudadanos pagarán las consecuencias.

La pasada, ha sido la Nochemala para tanto damnificado y la pregunta es cómo nos cobramos los contribuyentes tanto destrozo. Qué hacer con el sistema bancario y cómo regular tanto descontrol, es de justicia; sobretodo, por la memoria de los cadáveres que han ocasionado y porque no es tolerable que se vuelva a repetir, al menos con la anuencia de quienes han pagado sus consecuencias.