martes, 20 de abril de 2010

TEMAS DEL RENACIMIENTO


Hay cuatro expresiones del Renacimiento que me apasionan. Son adorables porque además están en Latín, que les confiere una singular belleza. Son temas que hoy tiene plena vigencia y forman parte de nuestra forma de entender la vida.

Quizás la primera sea "tempus fugit". Fue Virgilio el primero que la acuñó, pasando después a formar parte del texto de muchos relojes de sol («Tempus fugit, sicut nubes, quasi naves, velut umbra»). Significa que "el tiempo vuela" o "el tiempo se escapa". Es toda una invitación hacer un uso racional y meditado de éste, en un intento de no perderlo o dejarlo morir.

Locus amoemus es una expresión literaria que hace referencia a un "lugar placentero" idealizado. Cada época lo ha entendido de una forma, pero común a todos es el expresado como espacio de disfrute, belleza y armonía. Mientras para Homero eran las "pastorales", para los místicos españoles era la morada de Dios. Shakespeare lo concibió como un lugar erótico fuera de los límites de las ciudades.

Carpe diem está muy emboga y en el entender de nuestra sociedad. Se puede traducir como "aprovecha la vida" o "aprovecha el momento y no lo malgastes". La frase original de Homero es "Carpe diem quam minimum credula postero" (Aprovecha el día, no confíes en mañana). Es una invitación a disfrutar de cada momento como si fuera el último, en un recuerdo a la llegada de la muerte.

Beatus Ille es una alabanza de la vida campestre en detrimento de la vida de la ciudad. Se trata de una búsqueda de la armonía del campo ante los peligros de las poblaciones grandes. Enfatiza la vida tranquila y equilibrada que en la mayoría de las veces eran idealizaciones del despegue de una vida terrenal. Fray Luis de León lo expresó magníficamente:

Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruido,
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido.

Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes del estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio moro, en jaspes sustentado.

No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.

(sigue)





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